
En dicho curso participaron personas de la comunidad cofán de Pakuya, así como guardaparques de la Reserva de Producción Faunística de Cuyabeno. 
En dicho curso participaron personas de la comunidad cofán de Pakuya, así como guardaparques de la Reserva de Producción Faunística de Cuyabeno.
A pesar de ello la belleza del paisaje dulcificó la dureza del trayecto. Amanece en Pacuya, uno de esos amaneceres brumosos donde el sol al final se hace dueño de la mañana.
Nuestro guía de hoy, Henry con sólo 10 años, nos lleva río abajo y durante cerca de una hora por la selva hasta un enorme ceibo donde no encontramos a Taba.
Los cráneos de mono chorongo (Lagothrix lagotricha) delatan la dieta de la rapaz más poderosa del planeta.
La desilusión no mina nuestro ánimo y esperamos pacientemente durante más de media hora hasta escuchar el inconfundible grito de Cunsi Pindo, la señora de los monos, a unos 50 m de distancia.
Sabemos que el pollo, con poco más de un año, acaba volviendo al nido, y con un poco más de paciencia finalmente logramos verlo.
Personalmente puedo decir que en mis años de observación de fauna nunca había sentido semejante emoción como ese día al ver al águila harpía.
Lo más importante de todo ello fue comprobar que el transmisor seguía en su lugar.

Bueno poco a poco nos traga la selva y nos quedamos impresionados...el Águila Harpía cada vez esta mas cerca, pero antes haremos una escala en este campamento para realizar un taller a los Guarda parqués de la Reserva Natural de Cuyabeno pues en este campamento existe un tremendo Ceibo de mas de 40 metros de altura.
Sabíamos por expediciones pasadas en ambientes selváticos que hacia calor que debido al alto nivel de humedad te hace sudar y sudar sin parar...para alguno de nosotros simplemente un gozo y para otros un tremendo agobio hasta que no se adaptan....
iniciamos las clases teóricas con una puntualidad británica, aspecto este que nos da entender el gran interés de nuestros amigos por las cosas que les vamos a contar.
Acceso ceibo 1 - MG_7312: Bueno me imagino que cuando veáis estas fotos de poco servirán mis palabras por la magnitud de este hermoso arbol.
compañero Javi la magnitud del árbol crecía por momentos....es muy grande...., pero la experiencia mas fuerte Javi la vivió cerca de la parte superior del árbol cuando fue atacado por un montón de abejas que le dieron mas de 10 picaduras en la cara y el cuello. Gracias a nuestros sistema de autosocorro pudimos descender a Javi rápidamente, mientras se defendía del ataque de insectos con sus manos... parece ser que esta situación es normal para aquellos que se atreven a ascender estos grandes árboles, por lo tanto será un asunto mas a resolver para las próximas actividades.


El bosque lluvioso de Ecuador es uno de los biomas más fascinantes del mundo, y en lugares como la Reserva de Producción Faunística Cuyabeno, hogar de varias etnias como los Cofán y los Kichwa, esta característica alcanza su máxima expresión.
En sus más de 600.000 hectáreas encontramos de todo: bosques tropicales ricos y complejos, con árboles que alcanzan los 40 metros de altura, y zonas inundables como la varzéa, el igapó y el bosque de pantano, repleto de lagunas y ríos. Todo ello produce un alto número de
ecosistemas diferentes, que lleva aparejado uno de los mayores niveles de biodiversidad del mundo. Más de doce mil especies de plantas; más de quinientas de aves; más de trescientas de peces; tortugas, reptiles, anacondas, tapires,
delfines... y cómo no, la emblemática águila harpía, la más grande de América, la más poderosa del mundo. Y el motivo de que nuestros compañeros estén en esas tierras, colaborando con un proyecto que está estudiando, precisamente, a éste águila.
Hay de todo en esa selva, menos conexión a Internet.
Así que mientras esperamos a que nos lleguen las últimas noticias, les invitamos a conocer un poquito más de cerca algunos de los aspectos del Programa de Conservación del Águila Harpía en Ecuador (PCAHE, http://www.harpiaecuador.org/ ) y de la labor que está realizando Ruth Muñiz, directora científica del proyecto.
Trabajando mano a mano con miembros de las comunidades locales, los investigadores están consiguiendo información interesantísima y vital sobre las águilas, localizando y estudiando las zonas de anidación para conocer mejor la biología de este emblemático animal. Y lo que es también fundamental, divulgando estos conocimientos dentro del contexto de la educación ambiental, y devolviéndoles a los miembros de las comunidades el protagonismo que merecen, enseñándoles las técnicas precisas para que puedan involucrarse
aún más en los diferentes puntos del estudio.
Y este, precisamente, es uno de los puntos donde el Proyecto Ukhupacha va a colaborar con el PCAHE, enseñando técnicas de progreso vertical a los biomonitores comunitarios, para que puedan trabajar en condiciones de seguridad en los árboles.
Por otro lado, intervendrán también en dos puntos más técnicos del proyecto, instalando poleas, torres y plataformas de observación en los árboles desde los que se estudiarán los nidos –y que como ya hemos comentado pueden estar a unos cuarenta metros de altura-, y montando también cámaras para grabar directamente los nidos.
Por último -aunque en esto necesitamos la colaboración de las águilas, que esperemos que no se coman a ninguno de nuestros compañeros-, está prevista la captura de varios ejemplares para medirlos y marcarlos con unos rastreadores que pueden seguirse
mediante satélite, y que indicarán la situación de los animales en todo momento.
Como ven, sin duda una aventura espectacular, de la que les seguiremos informando en cuanto recibamos noticias nuevas.
Al filo de los 500 años se inició la llamada “guerra de reconquista” que emprendieron los incas contra el dominio español.
Este “retrato” del Inca es poco conocido debido a su inaccesibilidad, que impedía un acercamiento para su estudio riguroso. A su vez, ha redundado en su conservación pero también en su olvido y el peligro que corre de desaparecer completamente debido al intemperismo al que está expuesto. En 1844 el dibujante alemán Rugendas lo registra nuevamente en un boceto de la entrada de Ollantaytambo. Luego de breves menciones a principios del s. XX el investigador austriaco R. Hostnig lo refiere en un inventario de Arte Rupestre Peruano (2003) y en un estudio sobre pictografías incaicas de la región del Cusco (2008).
realización, la secuencia de su ejecución, sus rasgos estilísticos más notables y, sobretodo, poder establecer con precisión su estado de conservación para las medidas de protección que debe implementar el Instituto Nacional de Cultura.